Sopa colorada de tortilla
En la cocina mexicana se reúnen diversas características que enriquecen su tradición y sabor, entre esas tradiciones, la sopa de tortilla es una de las sopas más deliciosas y quizá la sopa mexicana más conocida a nivel internacional.
Su aparición se remonta hace muchos muchos años, cuando surgió la necesidad de preparar los alimentos más blandos para facilitar su digestión y masticado, tiene su origen en la época prehispánica, en el estado de Tlaxcala, México. Tlaxcala significa “Lugar donde abundan las tortillas” o “Tierra de maíz”. Con la abundancia del maíz en la región, la gente mesoamericana logro adaptarlo, además que desde ese tiempo muchos alimentos en México son elaborados gracias a él, por ejemplo: los tlacoyos, las quesadillas, las empanadas, los tacos, las enchiladas, los chilaquiles, etc.
Según las leyendas de aquella época, se dice que la primera tortilla se preparó combinando maíz fresco con granos secos para satisfacer a un antiguo rey maya; tres mil años más tarde, los residentes del Valle de Tehuacán empezaron a usar recipientes hechos de piedra para hervir el maíz que crecía a sus alrededores, fue poco a poco que incluyeron como ingrediente principal a la tortilla, también se dice que en el siglo XVI, los españoles llegaron a México, y que en realidad fueron ellos quienes trajeron la tradición de la sopa, así como los pollos y especias para hacer los caldos.
La sopa de tortilla también es conocida como sopa azteca en algunas regiones, es elaborada a partir de tiras de tortilla de maíz frita que se sumergen en un caldo de jitomates molidos con ajo y cebolla, sazonado con perejil y chiles de árbol molidos, se sirve con trozos de chile pasilla, chicharrón, aguacate, queso y crema.
La sopa de tortilla sin lugar a duda es uno de los platillos más representativos de la gastronomía mexicana.
Sopa colorada de tortilla
Course: sopaCuisine: MexicanaDifficulty: fácil10
minutes35
minutes45
minutesIngredientes
- Para el caldo
Caldo de pollo / 1 ½ litros
Jitomate roma o huaje / 5 a 6 piezas
Cebolla blanca / ⅓ pieza
Ajo / 2 dientes
Chile guajillo, hidratado y desvenado / 3 piezas
Aceite de aguacate o vegetal / 1 cucharada
Sal / 1 cucharadita
Consome de pollo en polvo / 1 cucharadita
Pimienta negra recién molida / 1 cucharadita
Caldo de Pollo o Agua fresca y consome de pollo en polvo / 3 tazas
- Para las tiritas de tortilla
Tortillas de maíz, cortadas en tiritas / 6 piezas
Aceite vegetal, canola o aguacate / ½ taza
- Guarniciones para servir
Aguacate mexicano, partido en cubitos / 2 piezas
Queso fresco, en cubos pequeños / 1 taza
Chiles pasilla, cortados en aros delgados / 2 piezas
Crema mexicana / 100 ml.
Limón, partido en tercios / 4 piezas
- Opcionales
Pollo, cocido y desmenuzado / 1 ½ taza
Chile poblano, asado, sin piel ni semillas y cortado en tiras finas / 1 pieza
Cebolla blanca, finamente picada / ¼ pieza
Cilantro, finamente picado / al gusto
Instrucciones
- Empezaremos esta receta lavando los tomates y limpiando los chiles secos con un trapo húmedo para quitarles todo el polvo que puedan traer. Para entonces preparar el sofrito para la sopa, esto lo harás calentando un comal o sartén y pon a asar los jitomates y la cebolla, los cuales dejaras varios minutos sobré el comal volteándolos frecuentemente para que queden “quemaditos” de todos sus lados, el ajo colócalo casi al final de la cocción del tomate, ya que este se cocina más rápido y si se quema amargara tu preparación; también puedes no asar el ajo, incluso a veces para poder estar tranquilo suele hacerse así, para no estar cuidándolos en el comal. En una olla pon a hervir agua, una vez hirviendo, apaga el fuego y coloca los chiles guajillos a hidratarse al menos unos 10 minutos, para suavizarlos y que puedan molerse mejor.
- Coloca los jitomates, la cebolla y el ajo pelado asados en el vaso de la licuadora, así como los chiles hidratados y procésalos hasta que queden bien licuados y de una consistencia fina. En una cacerola grande, coloca el aceite y en el fuego medio alto, una vez que caliente, vierte a través de un colador, el contenido del vaso de la licuadora, para que no pase ningún residuo solido y tu salsa sea tersa y lisa y deja cocinar por alrededor de 5 minutos, hasta que empieces a notar que la salsa se espesa y se reduce un poco.
- y las frituras… Ahora las tortillas, empieza por cortar las tortillas en tiras delgadas, y prepara una olla pequeña pero profunda con aceite caliente, para dorarlas, estas las pasaras poco a poco en el aceite, moviéndolas para que se doren por todos lados, pero asegúrate de no dejar que se te quemen. Puedes hacerlo en varios lotes para que no se te pequen o amontonen las tiritas de tortilla. Reserva sobre papel absorbente para retirar el exceso de aceite que pueda quedar. En ese aceite aún muy caliente, vas a freír los aros de chile pasilla, estos se van a dorar muy muy rápido, por lo que técnicamente solo los sumergirás y retiraras en segundos, retíralos y resérvalos también sobre papel absorbente.
- Regresemos a la salsa, después de unos 10 a 12 minutos de cocción, agrega el caldo de pollo, y deja hervir a fuego alto, cuando llegue al hervor, reduce de nuevo el fuego y cocina por alrededor de 12 a 15 minutos más. Faltando un par de minutos a esta cocción, entonces agrega la sal y la pimienta recién molida, y prueba para ajustar de ser necesario la sazón con sal. Apaga el fuego y reserva.
- Casi listos para servir, prepara la crema, corta el queso fresco o panela en cubos, parte el limón en cuartos, parte el aguacate en cubos, los aros de chile pasilla crujientes y las tiritas de tortilla, y deja que tus comensales le pongan las guarniciones a sus platos una vez les sirvas la sopa
- A tus guarniciones puedes agregarle pollo cocido deshebrado, para agregarle proteína a tu sopa, o al recalentado agregarle rajas de chile poblano asado y desvenado en cubos para darle un twist delicioso, o cebolla finamente picada y cilantro para complementarlo también.
Notas
- Tip: Para tus tiritas de tortilla, las tortillas viejas o las del día anterior tienen menos humedad, por lo que son las mejores para freírse ya que absorben menos aceite si no crees que las tuyas están lo suficientemente secas, solamente déjalas reposar una noche en la mesada tapadas solamente con una toalla o manta de cocina. Al día siguiente podrás cortarlas y usarlas sin problemas.